Resulta que los estudios del cerebro mediante resonancia magnética han demostrado desde hace tiempo que el cerebro se ilumina en exactamente las mismas zonas cuando imaginamos una flor que cuando la estamos viendo, esto es: el cerebro no distingue entre real e imaginado… ¿quién distingue entonces?
Cierra los ojos. Mira hacia delante. Puesto que tus párpados están cerrados, ves todo negro. Mira esa oscuridad y contéstame a una pregunta, ¿quién ve? Ahora sigue leyendo y contéstame: ¿quién lee? ¿Dónde está lo común a las dos experiencias? ¿Quién oye? ¿Quién siente? Dale un instante a estas preguntas y tal vez conectes con una sensación nueva de ti.
La primera vez que escuché este tipo de preguntas las pronunciaba Deepak Chopra. Él las aprendió de otros. No en vano el método de la “autoindagación” o “vichara” era propuesto por Sri Ramana Maharshi en la primera mitad del siglo XX para ayudar a las personas a encontrar su verdadera naturaleza. Él decía que si te autoindagabas a menudo, que si te preguntabas quién miraba tras tus ojos, encontrarías primero a tu “yo”*, y que inevitablemente, si seguías la pista de ese “yo”, si buscabas su origen, acabarías descubriendo que ese yo se disolvía en algo mucho mayor de lo que pudieras imaginar. Pero vamos poco a poco, ¿quién está leyendo?
No dejes de autoindagarte porque la respuesta a cuál es tu verdadera naturaleza nunca vendrá de otros. Otros te podrán ayudar, guiar, aconsejar o dar pautas, pero al final, serás tú el que te encuentres cara a cara con la Verdad más bella que nunca pudiste imaginar. Una verdad que cuentan te despoja de ti para convertirte en Ti.
*"aham-vritti”
