Mostrando entradas con la etiqueta cine. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta cine. Mostrar todas las entradas

sábado, 25 de agosto de 2012

El Club De Los Poetas Muertos (Peter Weir, 1989)

Leer a Walt Whitman es entrar de golpe y de una de las maneras más bellas en la más profunda sabiduría de todos los tiempos que hoy siguen guardando el Yoga, el Tantra, el Vedanta o el Budismo. Su cita clave en El Club De Los Poetas Muertos, y el propio nombre de la película, no son casuales: si hubo un poeta estadounidense que supo transmitir la profundidad de la vida, fue él.
Las referencias a la muerte como consejera son típicas de la filosofía oriental, del chamanismo más puro, y de todas aquellas culturas que –a diferencia de la nuestra- han comprendido que la muerte es parte de la vida y no hacen de esa parte su tabú. “Si dudas, pregúntale a la muerte”, decía Mariano Alameda hace poco en un curso en el Centro Nagual. ¿Qué te diría ella?
Y es que de eso va El Club de los Poetas Muertos, tan bella, tan fuerte y en el fondo tan sencilla a la vez: Carpe Diem… “aprovecha el momento”. Siempre es bueno recordarlo.

Tuve la suerte de ser una preadolescente cuando la vi en el cine. Después la volví a ver incontables veces en casa. Sé que aún sin entender entonces toda su riqueza, cambió mis esquemas. Hoy lo sigue haciendo, porque nuestra cultura nos hace tender a olvidar que el presente es nuestro regalo... no lo dejemos escapar.

(Video subido por: discobolo)

sábado, 31 de diciembre de 2011

BIG (Penny Marshall, 1988)

Vivimos creando una curiosa paradoja: conocemos lo nuevo partiendo de lo ya conocido. Ya hemos hablado alguna vez de que tenemos nuestra peculiar forma de manejarnos por el mundo: asignamos nombre o etiquetas a las cosas y a partir de ahí, dejamos de ver las cosas para ver los nombres. Es el pensamiento abstracto. Esto, indudablemente, nos facilita manejarnos por el mundo con rapidez, no tenemos que estar a cada paso analizando cada cosa que nos encontramos para determinar lo que es. Ahora bien: convertirlo –como lo hacemos- en algo permanente, va limitando poco a poco nuestro universo, puesto que constantemente “tiramos” del pasado, de lo ya conocido, para conocer cosas nuevas... Así, difícil es que veamos las cosas tal y como realmente son porque siempre están contagiadas por nuestra experiencia previa, y difícil es también que sepamos apreciar la vida en todas sus facetas.
Y así, llega un día en que las personas ya no quieren lo nuevo, tienen su mundo tan fijado, tan reducido y apoyado en unos cimientos tan profundos que si una novedad rompe sus esquemas, atenta contra sus etiquetas más primigenias, contra las concepciones que pusieron la primera piedra de  sus creencias, entonces, temen que se derrumbe el edificio de su existencia. Ya no quieren crecer más. Lo que queda entonces, es envejecer, porque la vida no se detiene. 
Es tan buena costumbre dedicar un rato al día a intentar mirar lo que nos rodea como si no lo hubiésemos visto nunca... descubrirás nuevos matices en tu propia casa, en los colores, en el ambiente, en las hojas de los árboles que caen en un parque… descubrirás un mundo nuevo más allá de lo acostumbrado y podrás disfrutar enormemente de cosas comunes, encontrando la magia tal y como lo hacen los niños. Y es de ellos de quienes podemos aprender a reeducar nuestra mirada.
Big habla de Josh (David Moscow) un niño que desea ser grande y ve su deseo concedido. Tom Hanks interpreta maravillosamente al niño metido en un cuerpo de adulto. "Big" va del descubrimiento de la vida que hace Josh, pero creo que –sobre todo- va del descubrimiento de la vida que hacen quienes rodean a ese Josh de 13 años convertido en “grande”. Asistimos a una de las secuencias más famosas: la del piano. Joseph pasea con el Sr.MacMillan (Robert Loggia), su jefe y dueño de una fábrica de juguetes por una exposición… (por favor, no dejes de fijarte en el reparo inicial del Sr. MacMillan ;)g



Mi deseo para este nuevo año es que los adultos seamos capaces de dejar un poco a un lado esa seriedad y ese aire de superioridad que nos caracterizan y podamos adquirir la suficiente humildad como para dejar que los niños nos enseñen lo que un día olvidamos, y que con su visión clara y nueva nos ayuden a comprender lo grande que es la Vida. Es en ese conocimiento donde se esconde nuestra felicidad más profunda... ¡¡Feliz 2012!! Gracias, miles de gracias, por seguir ahí, danzando en este rincón del universo :)

(Vídeo subido por canceriansoul)

miércoles, 2 de marzo de 2011

El Ladrón De Orquídeas (“Adaptation” Spike Jonze, 2002)

Este post va a tener poco más que una pregunta. No es una pregunta que suela gustar hacerse, pero sienta muy bien reflexionar sobre ella. Ahí va: si te fueras a morir mañana, ¿crees que todos tus miedos, angustias y tristezas habrían merecido la pena?
Charlie Kauffman es un guionista excepcional que consigue crear universos dentro de universos, mezclando personajes reales y ficción en su punto justo. Así es El ladrón de orquídeas, donde Kauffman se escribe a sí mismo y se inventa un hermano gemelo idéntico a él físicamente, muy diferente en el interior (Nicolas Cage & Nicolas Cage). Como guionista debe realizar la adaptación al cine de un libro, “El ladrón de orquídeas”, escrito por la también real Susan Orlean (Meryl Streep), que le llevará a una aventura tan extraña como catárquica.
Pasiones, miedos, egos y naturaleza conforman un excepcional guión que da lugar a una peli muy recomendable en clave de comedia dramática. Las secuencias de Kauffman suelen hablar por sí solas, así que poco más hace falta decir para explicar esta:


Soy muy fan de Jordi Brau, que es el actor de doblaje que da la voz en español a los dos hermanos. Esta secuencia es un ejemplo magistral de lo camaleónicas que pueden llegar a ser tanto su voz como su interpretación.
(vídeo subido por vistol83)

sábado, 29 de enero de 2011

Blade Runner (Ridley Scott, 1982)

“Más allá de la idea del bien y del mal hay un lugar, allí nos encontraremos.”
Rumi (poeta sufí, s.X)
A veces hay cosas que te fascinan y no sabes muy bien por qué. No eres capaz de elaborar un pensamiento que explique con palabras tu fascinación. Puede pasar el tiempo y un día, cuando te pones a investigarlas, comprendes por qué dentro de ti había algo que había captado la importancia de esa cosa y lo había hecho más allá del lenguaje. Puede que pasase a través de los símbolos, de arquetipos, o de una comprensión profunda más allá incluso de ellos. Siempre es una alegría poder verbalizar esa comprensión. Eso me ocurrió con Blade Runner.
Decir que Blade Runner es una peli de ciencia ficción, es ponerle una etiqueta tan limitadora como pobre a una de las grandes obras del Cine. Intentar explicar su grandeza en un post es igualmente absurdo, así que no voy a intentarlo. Voy a limitar Blade Runner, pero por otro sitio.
Los Ángeles 2019. La Tyrell Corporation ha creado unos seres artificialmente mediante ingeniería genética. Son los Nexus 6, seres de carne y hueso mejorados y producidos para realizar tareas difíciles para los humanos. Ante su gran fortaleza fueron creados con una medida de seguridad, una fecha de caducidad. Su duración es de 4 años. Han sido esparcidos por la galaxia y sometidos al dominio humano. Después de una rebelión en las colonias espaciales, fueron proscritos en la Tierra. Cuando unos cuantos de esos Ángeles caídos, expulsados por su Creador, quieren llegar hasta él, entender por qué fueron expulsados y ser readmitidos en la creación, esto es, librarse de su “fecha de caducidad”, Deckard –agente especializado- será el encargado de “retirarlos” (ése era el eufemismo que se usaba para “ejecutarlos”)
En el montaje del director de 2007 quedó claro que el propio Deckard era también un replicante, pero no lo sabía. Así pues, Deckard es el hijo aceptado del Creador, un Adán que debe cuidar de la Tierra frente a los Ángeles caídos, los replicantes expulsados.
Vamos a asistir a la escena final, la lucha entre Roy –líder de los caídos que ha matado a varias personas durante la película- y Deckard. Es la eterna  lucha del bien contra el mal. En Hollywood suele ganar el bien, pero esta lucha se despacha sin ganador, porque tanto Roy como Deckard se dan cuenta de que hay algo más que sus diferencias: se dan cuenta de que ambos comparten la Vida. Y cuando eso ocurre, por primera vez en toda la película, amanece en ese microcosmos (siempre reflejo del macrocosmos) que es Los Ángeles. La paloma, –símbolo de lo espiritual y de la paz por excelencia- asciende.
Una vez más, te invito a pensar sobre ello y te dejo con los protas (Harrison Ford y Rutger Hauer):

La excepcional banda sonora es de Vangelis, la fotografía de Jordan Cronenweth…  Blade Runner es una de esas pelis que te hacen entender por qué el Cine es el 7º Arte.

lunes, 20 de diciembre de 2010

Dentro del Laberinto (Jim Henson, 1986)

El laberinto es un símbolo de la búsqueda interior desde hace milenios. Cualquiera que haya empezado una sabe por qué: la sensación de perderse, de no llegar a ningún lugar, de retroceder, de no entender nada, de desesperarse... mezclada con la dulce sensación de la curiosidad y con la necesidad de aprender, de salir o encontrar el centro, hacen del camino algo mágico, pese a lo complejo que pueda parecer.
Sarah (Jennifer Connelly) es una adolescente abrumada por el poder que su madrasta ejerce sobre ella. Ante la impotencia, pide a Jareth (David Bowie), el malvado rey de los Goblins  -un personaje de una obra de teatro- que se lleve a su hermanastro. Cuando éste aparece realmente en su vida para cumplir sus deseos, y se lo lleva, Sarah se arrepiente, pero la única oportunidad que le ofrece Jareth para recuperarlo es recorrer el laberinto hasta su castillo. Después de muchas vueltas, sufrimientos, grandes compañeros que encuentra por el camino, y a pesar de las trampas de Jareth, Sarah consigue llegar al castillo y enfrentarse al rey, que no quiere devolver al niño  incumpliendo su parte del trato.
Así funcionamos: buscando soluciones externas que al final convertimos en trampas. Nos han educado para asumir nuestra carencia de poder, para buscar fuera el remedio a lo que sea que nos pase, para calmar las que fueron nuestras carencias infantiles con comida o compras, para buscar remedios mágicos al dolor en pastillas, para engancharnos a cualquier fuente de endorfinas. Cualquier buen terapeuta te dirá que la solución siempre está dentro de ti, que es donde debes atreverte a buscar. Cualquier persona que lo haya comprendido te dirá que el poder que otros ejercen sobre ti, se lo otorgaste tú. El poder está dentro de ti. El amor está dentro de ti. Quizás ahora no lo creas, pero si sientes curiosidad y recorres el laberinto, lo acabarás comprendiendo: Todo está dentro de ti.
Sarah al final logra entenderlo, y el malvado rey y su mundo se disuelven en la nada. No te pierdas ni una palabra de lo que le dice Jareth, porque el diálogo es soberbio:

miércoles, 1 de diciembre de 2010

Elsa & Fred (Marcos Carnevale, 2005)

Entregarse a la vida, eso que hacemos tan espontáneamente cuando somos niños, se va haciendo más complicado a medida que nos aferramos a cosas externas a nosotros. El cerebro va perdiendo plasticidad con el tiempo, capacidad de asumir cosas nuevas, de cambiar… ¿pero esto es realmente así? ¿o sólo es una consecuencia fisiológica de la identificación con el ego? Si no estoy abierta a las cosas nuevas, sólo me queda aferrarme a las viejas, con lo cual mis circuitos neuronales de siempre se refuerzan, día tras día. En cambio, si me da por aprender algo nuevo, un nuevo circuito neuronal ha de aparecer, y la energía que gasto en crearlo y reforzarlo después, la resto de un viejo patrón. Por eso hay teorías que apuntan a que una buena forma de dejar un hábito dañino es generar un hábito positivo nuevo y alimentarlo (dicen que son 21 días los que el cerebro tarda en fijar un nuevo patrón neuronal y convertirlo en hábito).
Pila, mi octogenaria maestra de Yoga, abre su centro cada nuevo curso cambiando algo, ya sean las cortinas o estanterías, o pinta las puertas. Cuando yo tiemblo del esfuerzo en una postura complicada, ella fluye con tanta serenidad y ligereza como va aceptando los cambios que le va trayendo la vida. La entrega desde un interior sereno la hace centrarse en el momento presente y disfrutarlo siempre, porque siempre se da cuenta del milagro de estar aquí. No vive de pre-ocupaciones, vive del ahora y se ocupa de las cosas cuando llegan.
Ocurre que cuando dejamos que la serenidad emane desde dentro y no la buscamos fuera, el mundo se vuelve más sereno. No hay que olvidar que el mundo es lo que percibimos, no hay una persona idéntica a ojos de dos extraños. No hay dos personas que perciban una misma situación de idéntica forma, porque llevan todo el peso de su experiencia personal encima. Igualmente ocurre que cuando el amor y el disfrute de la vida fluyen desde el interior, encontramos amor en los rincones más insospechados, o alegría en los momentos más difíciles.
Me gusta Elsa, porque es un terremoto que sacude a Fred. Me gusta Fred porque comprende que cumplir un sueño merece la pena siempre, hasta en el último momento. Siempre estamos a tiempo de hacer algo nuevo y volver a fluir con la belleza de la Vida.
El sueño de Elsa era ir a la Fontana de Trevi, porque le fascinaba La Dolce Vita y su escena del baño nocturno en la fuente. Ahí está, viviendo el presente, el amor y la vida:
                                             
Por cierto, qué grandes los personajes que nos dejó Manuel Alexandre… Le acompaña China Zorrilla como Elsa.

jueves, 18 de noviembre de 2010

El crepúsculo de los dioses (Sunset Boulevard, Billy Wilder, 1950)


Joe:          Usted es Norma Desmond. Salía en las películas mudas. Era usted grande.

Norma:    Soy grande. Son las películas las que se han hecho pequeñas.


El paso del cine mudo al sonoro, que despegó en torno a 1928, fue muy duro. La nueva tecnología supuso  -entre otras cosas- un retroceso en el lenguaje cinematográfico por las limitaciones que imponía el ruido de la cámara y además, el declive de muchas de las grandes estrellas, que no pudieron, quisieron o supieron adaptarse a la interpretación con voz. Algunos no tenían una buena dicción, su voz sonaba estridente (como Lina Lamont en “Cantando bajo la lluvia”), no resultaban convincentes o simplemente, fueron relevados por el propio sistema. El “Crepúsculo de los dioses” narra la historia de Norma Desmond, una diosa del cine mudo que no pudo sobrevivir al gran cambio y cuyo ego la convirtió en prisionera de su pasado, casi enterrada en vida en su gran mansión entre sus fotos de los días gloriosos, ajena a un mundo que seguía girando sin ella.
La vida es cambio, lo llamamos “crecer” cuando nuestro cuerpo va incrementando su tamaño y lo aplaudimos. Lo llamamos “envejecer” cuando lo anterior deja de ocurrir y sin embargo no somos los mismos de ayer al mirarnos al espejo, y lo lloramos. Contamos el número de vueltas que hemos dado al sol y nos creemos que somos ese número. Pero ésa es una visión tan limitada de nosotros mismos que el sufrimiento resulta inevitable, porque hoy no serás el de ayer, ni mañana el de hoy, hagas lo que hagas.
La Vida evoluciona continuamente, lo ha hecho siempre, y lo ha hecho a través del nacimiento y la muerte. Si se hubiese resistido al cambio, no estaríamos hoy aquí. Pero dividimos los cambios en “buenos” y “malos”. Para Norma Desmond el cambio al cine sonoro fue horrible y despreciable (“No necesitábamos diálogos. Teníamos rostros”), para el Cine resultó ser extraordinario. ¿Pero no formaba parte del Cine Norma Desmond? ¿No formamos nosotros parte de la Vida? Deja de lamentarte y vive, sabiendo que cada cambio es crecimiento y evolución, porque tú eres más que tu cuerpo, tus cosas o tu trabajo, tú eres parte de esa Vida que se expresa hoy a través de ti. Acéptalo, fluye, déjate vivir.


Por cierto, a modo de contrapunto a Norma Desmond, está la actriz que la interpreta, Gloria Swanson, estrella real del cine mudo que a diferencia de su personaje, supo encontrar otra vez su lugar ante el gran cambio, primero en la radio y después en televisión. Curiosamente, recuperaría su esplendor Hollywoodiense veinte años después con esta película. Él es William Holden.

(Vídeo subido por TheAmayi46)
Licencia de Creative Commons
Danzando con el Universo by Almudena A. Muñoz is licensed under a Creative Commons Attribution-NonCommercial-NoDerivs 3.0 Unported License.
Based on a work at danzandoconeluniverso.blogspot.com.