sábado, 25 de junio de 2011

Celebrar

Las personas que han estado en misiones humanitarias alejadas del “primer mundo” suelen coincidir en contarte que alucinaron al volver a casa, abrir el grifo y que saliera agua. ¿Te has parado a pensarlo? Es un milagro, no sólo que haya agua, sino que se almacene y se conduzca a través de kilómetros y kilómetros de tuberías para ti, para que tú puedas levantarte por la mañana, saciar tu sed y despejarte debajo de un buen caudal. Si realmente te paras a pensarlo un poco cada vez que te metes en la ducha, aparecerá el agradecimiento en ti, sentirás con mayor intensidad la placentera sensación del agua tibia sobre tu cuerpo… y si dejas tus sentidos inmersos en ella, tu mente se aquietará, se amplificarán el agradecimiento y el placer, y empezarás cada mañana con una celebración que te habrá llenado de energía.
¿Y cuándo te haces un café? ¿Te has detenido un instante a recorrer el camino que ha hecho hasta llegar a ti? Ese café ha necesitado sol, tierra, aire, agua estable y no torrencial, ausencia de plagas, el mimo de sus agricultores (si es de comercio justo sobre todo), las manos que lo han transportado, las que te lo han vendido, el trabajo que has realizado para comprarlo... Si te fijas, puedes ver el universo entero en un solo grano de café. ¿No es  otro milagro que esté en tu cocina? ¿No quieres celebrarlo?
Puedes pasar el resto del día fijándote en los pequeños milagros cotidianos, y verás que la vida está llena de ellos. Que tienes tantas cosas que agradecer, tantas cosas que celebrar… que quedará menos espacio para sufrimientos sin sentido. Prueba, sólo se trata de estar un poco atento, y tendrás motivos para sonreír a cada paso del camino.
Hace poco que mi abuela ha cumplido 90 años. Nadie se los echaría. Está llena de alegría, de risa, de amor. Los da a raudales porque algo le dice que es su tarea. Le duele todo el cuerpo, pero no deja una sola caricia por dar. Fue ella, que vivió una larga guerra en Madrid y una eterna post-guerra, quien me enseñó de muy pequeña el inmenso placer de la ducha por la mañana, la vida que comparte una flor, el gozo simple y puro de observar una puesta de sol. Fue ella la que era capaz de bañarse entre risas conmigo en el mar en pleno otoño mientras el resto del mundo se llevaba las manos a la cabeza, la misma que hoy me pide que le explique cómo funciona todo esto de internet, porque siempre quiere saber. Por eso no puedo sino dedicarle este post a ella, Oliva, que me enseñó la danza y que aún hoy me sigue sorprendiendo con sus extraordinarios pasos de baile.
(Imagen fuegos artificiales:tungphoto)

sábado, 28 de mayo de 2011

Paradigmas

Los paradigmas son conjuntos de creencias que conforman una visión del mundo. Naturalmente, han ido cambiando con los avances sociales y científicos a lo largo de la historia de la humanidad. Y antiguamente, cada sociedad tenía el suyo dependiendo de su localización geográfica. Con la globalización es más sencillo encontrar paradigmas idénticos en dos partes del globo muy alejadas entre sí.  
Si a raíz de Descartes se sistematizó en Occidente la visión del mundo dual que dividía la percepción en sujeto-objeto (yo soy yo-el resto del mundo que veo no soy yo), la cosa está ahora cambiando: la física y la neurobiología de las últimas décadas, se aproximan de manera certera al no-dualismo, llegando una y otra vez a la conclusión de que no se puede separar al observador del objeto observado. Esto es subir de nivel en la percepción, pero todos los días se experimenta en los más punteros laboratorios científicos el hecho de que el comportamiento de una partícula subatómica como es el electrón depende efectivamente del observador. El principio de dualidad onda-partícula se refiere a la asombrosa capacidad de los electrones de comportarse como una onda o como una partícula. Si el observador va a medir su masa, el electrón se comporta como una partícula, si lo que va  a medir es su frecuencia, se comporta como una onda. Chocante, ¿no?
Y esto es sólo la base explicada de la forma más sencilla posible, de ahí a las cosas asombrosas que pasan esos laboratorios hay miles de artículos por escribir. No se cuenta mucho en los colegios, institutos o en los telediarios. Lo enseñan en las ingenierías sin plantearse cuestión filosófica alguna: que el comportamiento de los electrones depende del observador… Pero  entonces… si en última instancia las moléculas que conforman nuestro cuerpo están hechas de átomos, y éstos de electrones… si somos electrones vibrando, si el aire que nos rodea es electrones vibrando… si todas las cosas son electrones vibrando… y un observador influye en el comportamiento de un electrón… ¿Todo lo que veo está influenciado por mí? ¿Y quién es realmente el observador? A nuestro viejo paradigma cartesiano le queda poco tiempo.
Pero hay culturas en las que esto no es nada nuevo. En Oriente no les hacía falta saber que vivimos inmersos en una enorme sopa cuántica de electrones que vibran y en los que influimos para decir “Todos somos uno” y desarrollar desde hace miles de años, una filosofía no-dual que propone que realmente yo y el mundo somos uno. Yo creo mi mundo al observarlo.
La escuela de filosofía no-dual Advaita se enmarca dentro del Vedanta, una corriente filosófica con miles de años de tradición que nos llega desde la India. Muchos retazos del no-dualismo, de todas formas,  se han colado en nuestros más insignes filósofos occidentales, entre otras cosas porque en Grecia, la cuna de nuestra cultura, era costumbre que los sabios viajaran a Egipto y absorbieran un conocimiento que no estaba tan lejos de la India. El mito de la caverna de Platón, que nos dice que lo que vemos son sólo las sombras de lo real proyectadas en la pared de la cueva, es un buen ejemplo. A la ilusión de confundir las sombras con la realidad le llamamos “Maya”.
Llegué al Vedanta a través del Yoga, quería saber qué pasaba en las clases, por qué me sentía tan bien, qué era todo aquello y de dónde venía. Investigué, leí, pregunté. Descubrí otra forma de mirar el mundo. Estoy convencida de que el próximo paradigma estará inevitablemente empapado de no-dualismo… y eso es muy necesario para dejar de hacernos daño los unos a los otros, porque en lo más profundo de la realidad no hay “unos” y “otros”… Todos somos uno.
Si quieres saber más sobre este tipo de paradigma de la mano de un experto en Vedanta Advaita, el próximo 11 y 12 de Junio estará en el Centro Nagual Sesha, un gran maestro internacional. En este interesante vídeo le puedes ver charlando con el célebre autor español Álex Rovira:




 

 


martes, 24 de mayo de 2011

La aceptación y el dolor


Aceptar el momento presente es clave para la tranquilidad. Realmente efectivo en momentos de crisis. Realmente sanador en momentos bellos. Ocurre que nos resulta difícil en ambas ocasiones. En la primera porque nos resistimos profundamente a ello, queremos otra cosa. En la segunda porque empezamos a desviar energía hacia el apego… que dure, que no se vaya nunca este momento. Son dos formas de generar sufrimiento, las dos, caras de la misma moneda.
Si hablamos de momentos de crisis, como dice Mariano Alameda, que dirige el Centro Nagual, una cosa es el dolor, y otra lo que tú hagas con ese dolor. Esto último es lo que deriva en sufrimiento, porque ante el dolor, puedes montarte una peli de victimismo o de terror imaginando que todo va a peor, o quizás que todo te pasa a ti, puedes resistirte al momento presente, mirar hacia otro lado luchando continuamente por no volver la vista… y en cualquiera de los casos habrás convertido tu dolor en un fantasma. El problema con los fantasmas es que ni siquiera los puedes tocar. Procesar ese dolor será infinitamente más difícil.
Y resulta que los humanos poseemos una asombrosa capacidad de resiliencia, aunque nadie nos hable de ello en el cole. Es nuestra capacidad de gestionar dolor, enfrentar una crisis e incluso salir fortalecidos de ella. Pero la resiliencia pasa por la aceptación: del presente por un lado, y de nuestra propia capacidad de cambio por otro. Y se puede desarrollar. La gente de la Asociación Terapéutica Psikolausen, acostumbrada a tratar con duelos y pérdidas significativas, habla de la necesidad de comenzar el camino del autodescubrimiento, para saber qué tenemos ya y dónde necesitamos trabajar para fomentar dicha resiliencia.
Si aceptas que puedes cambiar, que el dolor ya duele bastante y no quieres añadirle sufrimiento, una herramienta que te puede enseñar a aceptar también el presente es, una vez más, el Yoga, el descubrimiento del Yo más allá del barullo mental, la unión con el medio en el ahora. La que hace que los fantasmas se evaporen. Porque el sufrimiento sólo existe fuera del presente, pero no existe otra cosa más que el presente. Tú decides dónde quieres vivir.
(Imagen: prozac1)

miércoles, 11 de mayo de 2011

Life Is Wonderful (Jason Mraz, 2005)

¿Habría un amanecer sin la noche? ¿Existiría el blanco sin el negro? ¿la luz sin la sombra? ¿la vida sin la muerte? No estamos acostumbrados a pensar más allá de nuestra incesante búsqueda del placer, pero si nos paramos  a pensarlo, la lógica más pura nos lleva a admitir que este mundo en que vivimos necesita de eso que nosotros consideramos opuestos para seguir su curso. Nuestro problema como occidentales es que pensamos que los opuestos son excluyentes. No es así, son mutuamente necesarios y van de la mano. Si conseguimos admitirlo, habremos elevado nuestra mirada más allá de ellos, y será entonces cuando comprendamos que “más allá del bien y del mal, hay un lugar” y nos dejemos llevar por una vida que Es.
Con lo bueno y lo malo, con las cosas que añoramos y las que queremos olvidar, con las que nos espantan  y las que admiramos… con todo… la vida es maravillosa. Porque en medio del horror encontrarás tu propia compasión. Podría decirse, como lo hace Jason Mraz en esta canción, que la vida es, como también  representan el Yin y el yang, un círculo, compuesto de dos mitades necesariamente complementarias, dos mitades que se conocen, puesto que dentro de ellas hay una parte de la otra. Puedes mirar una mitad, puedes mirar un poco más allá su complemento. Puedes darte cuenta de que la una tiene una parte de la otra. O puedes salir fuera y ver que es un círculo, cerrado, completo y perfecto, al que subyace el Amor.

De todo esto habla Life is Wonderful:        

Hace falta una grúa para construir una grúa
Hacen falta dos pisos para que haya una planta
Hace falta un huevo para hacer una gallina
Hace falta una gallina para hacer un huevo
No hay fin a lo que estoy diciendo

Hace falta un pensamiento para construir una palabra
Y  una palabra para hacer una acción
Y requiere algún trabajo que trabaje bien
Hace falta algo bueno para hacer que duela
Hace falta algo malo para llegar a la satisfacción

La la la la la la la… la vida es maravillosa
Ah la la la la la la… la vida sigue círculos cerrados      
Ah la la la la la la… la vida es maravillosa
Al la la la la

Hace falta  una noche para hacerla amanecer
Y se necesita un día para hacerte bostezar, hermano
Hacen falta algunos viejos para hacerte joven
Hace falta algo de frío para conocer el sol
Hace falta lo uno para tener lo otro

No hace falta tiempo para enamorarse
Pero hacen falta años para saber lo que es el amor
Hacen falta algunos temores para conocer la confianza
Hacen falta algunas lágrimas para oxidarla
Hace falta algo de polvo para abrillantarla

Ah la la la la la la… la vida es maravillosa
Ah la la la la la la… la vida sigue círculos cerrados
Ah la la la la la la… la vida es maravillosa
Ah la la la la la.... es así, es así...

Hace falta el silencio para crear sonido
Hace falta perder antes de encontrarlo
Hace falta una carretera para ir a ninguna parte
Hace falta un peaje para hacer que te importe
Hace falta un agujero para hacer una montaña

Ah la la la la la la… la vida es maravillosa
Ah la la la la la la… la vida sigue círculos cerrados
Ah la la la la la la… la vida es maravillosa
Ah la la la la la la…la amor está llena de sentido
Ah la la la la la la… la vida es maravillosa
Ah la la la la la la… la vida es tan… maravillosa
Ah la la la la la la… la vida está tan llena de sentido…
(Vídeo subido por Jenelle Carter)

viernes, 29 de abril de 2011

Ritmo

“¿Estás cansado? No importa, si te tomas estas bebida energética puedes seguir”. Parece el eslogan de la vida moderna. Descansar, darle espacio al cuerpo se toma como algo totalmente secundario… hasta que el cuerpo empieza a protestar seriamente, claro, porque lleva aguantando años un ritmo absurdo. Entonces si te duele la espalda, quizá encuentres un hueco en tu agenda para pasar por un spa o acudir a un masajista. Y luego… sigues, por supuesto. Dormir poco para ver la tele se suple con la ingesta de unos cuantos cafés diarios, que estimulan tu organismo para poder hacerse cargo de la vida llena de actividades. Cuantas más mejor. La ansiedad que conlleva el “no parar” ya aparecerá luego y se tratará con ansiolíticos (las estadísticas de ventas de ansiolíticos y calmantes son alucinantes).
Y el caso es que todo el mundo asume que ese ritmo de vida no es sano, pero parece estupendo llevarlo y aguantar. ¿Realmente es estupendo? ¿Realmente es lo que quieres?  ¿Eres capaz de disfrutar? ¿Eres capaz de estar contigo mismo en ausencia de estímulos externos? ¿Te aguantas? ¿Te quieres? Es difícil querer a otros si no te quieres a ti mismo.
Quizás estemos totalmente equivocados y empecemos por donde no es, quizás  disfrutar de la vida sea sentarse un rato contigo mism@, cerrar los ojos y sentir la dicha de estar aquí. Y quizás sea a  partir de ahí donde tenga más sentido que empiece el resto. A lo mejor partiendo de ahí es más fácil tomar conciencia de lo que realmente quieres sin que te manipulen tanto la publicidad y los medios de comunicación en general. Encontrarte en medio del caos. Saber quién eres, construir tu propia opinión. Aprender a escuchar a tu cuerpo y respetarlo.
Pero para todo eso tienes que darte espacio para escucharte, espacio para ti, vacío de otras cosas. Nada más sencillo para ello que sentarte a meditar… Atrévete a escuchar tu propia voz y podrás bailar al son de tu propia música… está enterrada bajo melodías ajenas a las que han subido mucho el volumen, pero si prestas un poco de atención, la encontrarás, y poco a poco, sonará más fuerte, y te darás cuenta de lo bella que es. Te preguntarás cómo es posible que no la hubieses escuchado antes. Pero dará igual, porque la danza de la vida siempre es nueva, fresca y sólo espera una cosa: que bailes.

lunes, 18 de abril de 2011

Pensar o Vivir

Estás en la playa, tumbado en una hamaca, hace sol pero corre una brisilla estupenda debajo de tu sombrilla, te llega el sonido de las olas del mar. Todo tu cuerpo está relajado, ves pasar una gaviota, oyes de lejos a los niños jugando… es un momento divino… y entonces… piensas –pues qué bien estoy- y una vocecilla en tu propia cabeza continúa –pues sí, menos mal que tengo estos días de descanso para dejar atrás el estrés del trabajo. Dichoso informe que dejé a medias… bah! Ya lo terminaré a la vuelta, si total, ese tío no se va a enterar de nada, porque… - Has caído en la trampa. Hace rato que tu cuerpo ha empezado a responder sutilmente a esa vocecilla de tu cabeza, a prepararse para una tarea poco grata subiendo un pelín tu nivel de actividad, abandonando esa gran relajación a la que se había entregado. El diálogo puede seguir un buen rato. Estás en la playa pero no la sientes de verdad… Tan acostumbrados estamos a pensar la vida en vez de vivirla…
Dicen los orientales que los occidentales enfermamos porque no dejamos descansar a la mente. Nadie nos habla en el colegio de lo importante que es esto. No somos conscientes de que el diálogo es interminable, y repetitivo, día tras día. Si te acercas a la meditación te darás cuenta, y aprenderás a acallarlo poco a poco. Encontrarás el verdadero descanso más allá de los pensamientos.
Quédate en la playa, siente la brisa, deja que llegue hasta ti el sonido de las olas, de los niños jugando. Déjate sentir tu cuerpo… No hace falta que te cuentes lo bueno que es ese momento. Siéntelo, deja que los pensamientos se acallen, no desperdicies el relax, los grandes momentos… pensándolos, intelectualizándolos… Vívelos.


martes, 22 de marzo de 2011

Vacíos... ¿de qué?

En el primer post de este blog reflejaba esa cuestión que todos nos hemos planteado alguna vez… esa sospecha de que debe de haber algo más, algo más que estudiar, trabajar, casarse, tener hijos y jubilarse… Es una sospecha universal, pero como aparentemente carecemos de medios para indagar sobre el tema, intentamos llenar ese vacío a base de otras cosas que están a nuestra disposición en esta sociedad en la que vivimos: comida, compras, coches, casas, ropa… Y pasa que nada de eso consigue llenar ese vacío, -colmar esa “búsqueda de plenitud” que diría Saúl Martínez- porque la sensación de vacío viene dada por otra cosa. Porque la plenitud, sencillamente, no está fuera, está en ti.
Pero nos han vendido que somos seres incompletos con infinitas necesidades materiales para “ser alguien”. Se espera además que en torno a los 30 ó 40 años tengas una casa con piscina y pista de paddle, un trabajo estupendo donde te dejas entre 9 y 10 horas diarias de tu vida, tres niños, un monovolumen y un apartamento en la playa, amén de vestir de forma adecuada y siempre siguiendo la moda que cambia cada temporada… Ajá… está fenomenal todo eso, pero conozco a bastante gente que lo tiene y padece ansiedad, depresión, problemas estomacales, dolores varios,  y que visita al psicólogo con regularidad porque ha hecho todo lo que se esperaba de ella, ha triunfado en todos los aspectos y –sencillamente- no se siente feliz; pero lo peor es que se siente culpable por no sentirse feliz teniendo todo lo que tiene, lo cual es ya rizar el rizo de forma absurda. A veces toman pastillas que sólo encubren un problema que sigue quemando en algún lugar de la psique.
La felicidad sólo puede emanar de ti, porque es en ti donde se encuentra. No la puedes comprar, y ni siquiera  te la pueden regalar. Si tus relaciones se basan en la necesidad, no van a funcionar bien. Tus adquisiciones materiales te llenarán un tiempo, y luego querrás más, y cosas aún mejores, porque nada será suficiente, porque estarás buscando plenitud en el sitio equivocado.
Si te animas a explorar dentro de ti, hay muchos caminos: el Yoga es uno de ellos, la felicidad intrínseca experimentada en la meditación te abrirá los ojos. Empezarás a mirar el mundo desde otro sitio. Disfrutarás de cada cosa que tengas, de cada experiencia bonita… pero no pondrás en manos de nada ni de nadie tu bienestar. Asumirás los momentos bajos con serenidad, y trabajarás para estar mejor, porque experimentarás, sin lugar a dudas, que tú no eres tus pensamientos ni tus emociones, recuperando tu poder. Y todo eso sin contar con la mejora física. Parece magia, pero no lo es, sólo es Yoga… y por eso ha pervivido durante miles de años.
(Imagen: Sura Nualpradid)

martes, 8 de marzo de 2011

Dentro De Mí (David Summers, 2000)

Nos pasamos la vida contándonos cuentos. Sobre el mundo, sobre nosotros, sobre los que nos rodean. Y si la realidad va por otro lado, luchamos contra ella para que se adapte  a la historia. Si no lo hace, nos frustramos enormemente y escribimos un capítulo nuevo de victimismo convirtiendo el cuento en una telenovela. Decía un profesor mío que las telenovelas gustan porque se sabe siempre lo que va a pasar.
Pero cada persona percibe un mundo diferente. Dicen en “¿Y tú qué sabes?“ (Ed. Palmyra, 2006) que la información que recibimos del entorno convertida a código binario sería de unos 400.000 millones de bits  por segundo, pero que se ha estimado que de todos ellos sólo procesamos conscientemente unos 2000 bits/seg. Es decir, que obviamos todo el tiempo cosas “superfluas”, cosas que o bien necesitamos procesar de forma automática o que no estamos acostumbrados a procesar, cosas que no nos interesan en absoluto, que no nos afectan o que no tenemos capacidad de analizar . Por poner un ejemplo básico: si en un concierto de música clásica se sienta a mi lado un violinista, es seguro que por muy cerca que estemos sentados, viviremos un concierto diferente, él podrá saborear cada nota, yo sólo me podré dejar llevar por el todo. Yo no me daré cuenta de cosas que él sí ha percibido. Eso sin contar con otros recuerdos y el estado de ánimo de cada uno. Habremos vivido conciertos diferentes. Ocurre constantemente.
Así pues, cada uno vive en el mundo que está acostumbrado a percibir, y lo malo es que normalmente eso se realimenta, y como sólo nos fijamos en lo que estamos acostumbrados a fijarnos, creemos que eso es la realidad absoluta, y  las fronteras de nuestra vida se van haciendo más fuertes. Así está claro que el entendimiento con otras personas se irá haciendo más difícil y yo por eso siempre digo que en este punto es donde se comprende la imperiosa necesidad de convertir la tolerancia en una costumbre, dejando de enfadarnos porque los demás no perciban el mundo como nosotros.
Seguro que te has dado cuenta a veces. Tal vez en un momento de alegría intensa o de sufrimiento hayas sido consciente de que todo estaba dentro de ti, que estabas convirtiendo el mundo en lugar excepcional o terrible al percibir las cosas en función de tu propio estado. No dejes de pensarlo. Conviértelo en una costumbre. Tú creas tu realidad, así que relativiza tu vida un poco, apaga la telenovela, intenta ver más allá de lo que estás acostumbrado a mirar. Ya lo he escrito alguna vez, pero insisto: el mundo es inmenso, ábrete a él.
La canción de este post pertenece al tercer disco de David Summers en solitario. Póntela cuando estés triste, sé consciente, sal a la calle, mira  a los niños jugar en un parque… el mundo sigue girando, y sigue desplegando su belleza en muchos sitios, búscala y deja que entre.

(Video subido por lopezsalas2000)

miércoles, 2 de marzo de 2011

El Ladrón De Orquídeas (“Adaptation” Spike Jonze, 2002)

Este post va a tener poco más que una pregunta. No es una pregunta que suela gustar hacerse, pero sienta muy bien reflexionar sobre ella. Ahí va: si te fueras a morir mañana, ¿crees que todos tus miedos, angustias y tristezas habrían merecido la pena?
Charlie Kauffman es un guionista excepcional que consigue crear universos dentro de universos, mezclando personajes reales y ficción en su punto justo. Así es El ladrón de orquídeas, donde Kauffman se escribe a sí mismo y se inventa un hermano gemelo idéntico a él físicamente, muy diferente en el interior (Nicolas Cage & Nicolas Cage). Como guionista debe realizar la adaptación al cine de un libro, “El ladrón de orquídeas”, escrito por la también real Susan Orlean (Meryl Streep), que le llevará a una aventura tan extraña como catárquica.
Pasiones, miedos, egos y naturaleza conforman un excepcional guión que da lugar a una peli muy recomendable en clave de comedia dramática. Las secuencias de Kauffman suelen hablar por sí solas, así que poco más hace falta decir para explicar esta:


Soy muy fan de Jordi Brau, que es el actor de doblaje que da la voz en español a los dos hermanos. Esta secuencia es un ejemplo magistral de lo camaleónicas que pueden llegar a ser tanto su voz como su interpretación.
(vídeo subido por vistol83)

martes, 22 de febrero de 2011

Las dos orillas



Placer y dolor, las dos orillas del camino por las que vamos dando tumbos, a las que nos empuja la corriente, hacia o contra las que remamos hasta caer exhaustos. Queremos aferrarnos al placer y olvidar el dolor. Sufrimos porque tememos que lo bueno acabe. Vivimos en una permanente angustia que no conoce otra cosa que el futuro y el condicional “cuando”… cuando ocurra esto sé que estaré más en esta orilla del placer, cuando ocurra aquello sé que me alejaré más de la del dolor… Y mientras, nos vamos perdiendo la vida, asiéndonos con toda nuestra fuerza a esa planta de la orilla del río en la que nos queremos quedar, y las manos se nos resbalan sin remedio porque el río de la vida sólo nos dice una cosa: avanza. Y la vida sólo es ahora.
Hay algo más allá del placer y el dolor. Hay algo más que tormentas de emociones que nos conducen hacia uno u otro lado. Si cierras los ojos y buscas tu verdadero Yo, encontrarás la dicha que no depende de ninguna de las dos orillas, que se maravilla ante las corrientes , que se regocija en el mero hecho de bajar ese río hasta el mar, que te otorga la serenidad de quien se sabe parte de la magia de existir. La marea de los acontecimientos nunca cesa, si no quieres acabar agotado por ellos, busca la serenidad dentro de ti. Está ahí y está ahora, y en ningún otro tiempo ni lugar.
(Imagen: Tom Curtis)

lunes, 14 de febrero de 2011

El batir de las alas de una mariposa...


Estamos acostumbrados a ver la vida de forma lineal: seguimos el recorrido causa-efecto de la manera más simple, restringiendo el ámbito de nuestra vida a nuestro entorno inmediato. Así el mundo se va reduciendo.

Pero si un día vas por la calle y te tropiezas con una baldosa rota, ¿por qué ha ocurrido? ¿Porque la baldosa estaba rota? ¿sí?
¿Y por qué estaba rota la baldosa? Puede ser que fuese de mala calidad, ¿y por qué? Puede que el dueño de la fábrica ahorrase en costes, puede que lo hiciese porque no le va bien, y puede que no le vaya bien porque ha descuidado la fábrica… y quizá sea porque tiene problemas con la bebida, debido a que le va mal en casa… podría ser, ¿no?
Ahora bien, a eso se ha podido unir una fuerte helada que ha provocado tensión en la baldosa hasta romperla. O quizás alguien la haya roto sin querer… o incluso queriendo… o tal vez fuera de cuando el vecino del portal de enfrente se mudó y se le cayó una pesada caja.
Pero… ¿te habrías tropezado si hubieses ido atento? ¿y por qué no ibas atento?¿en qué estarías pensado? ¿en algo que pasó ayer, el mes pasado?¿o algo que tienes que hacer mañana?
Y ya por no extenderme más… ¿por qué pasabas por allí?
Cada cosa tiene múltiples causas. Ya ves, si te encuentras un día con el dueño de una fábrica de losetas… tal vez una palabra amable pueda evitar un tropiezo más adelante J  Todo está conectado. A poco que te  pares a pensarlo:
“Todos somos Uno”
Y nuestro bello planeta respira como uno. Pon tu grano de arena para que no se ahogue, hazte ese favor.

martes, 8 de febrero de 2011

Let Your Soul Be Your Pilot (Sting, 1996)

Cuántas veces dudamos sobre qué camino seguir, qué decisión tomar en las encrucijadas de la vida… La mente es experta en plantearnos opciones y analizarlas. Eso es estupendo. Los problemas vienen cuando nos quedamos enganchados en esos análisis, cuando la decisión es demasiado importante –o no- y no dejamos de dar vueltas a las posibilidades. Y no sabemos qué hacer, y las dudas nos pueden acompañar durante largos periodos de tiempo. A veces eso supone noches de insomnio –un problema, por cierto, cada vez más común-.
Si tu mente va y viene entre las opciones y no acabas de decidirte por ninguna, quizás sea porque la solución no está en la mente, o al menos, no toda. Se nos olvida que tenemos un cuerpo, un cuerpo muy sabio. Que somos más que nuestra mente. Que nuestro corazón se abre ante el amor. Y que por encima de todo, ése que piensa, baila, lee o escucha, está más allá de los pensamientos. A ése,  algunos -como Sting en esta canción- le llaman “alma”.

Cuando tu mente no te dé la respuesta, cuando no te encuentres bien y no sepas qué hacer, escucha al resto de ti más allá del parloteo de la mente, y pídele consejo al alma. "Deja que tu alma sea tu piloto. Deja que te guíe. Te guiará bien":




Cuando estés deprimido y ellos hablen
Cuando todos tu secretos queden al descubierto
Cuando tus problemas lleven las riendas
Cuando el mapa que tengas te lleve  a la duda
Cuando no haya información
Y la brújula no vaya a ningún sitio que conozcas bien
Deja que tu alma sea tu piloto
Deja que tu alma te guíe
Ella te guiará bien


Cuando los médicos no puedan curarte
Cuando nada en el botiquín consiga hacerte sentir mejor
Cuando ningún consejo te reconforte
Cuando no haya más mentiras que ellos puedan contar
Ni más información inútil
Y la brújula gire
La brújula gire entre el cielo y el infierno
Deja que tu alma sea tu piloto
Deja que tu alma te guíe
Ella te guiará bien


Y tus ojos se vuelven hacia el cristal de la ventana
Hacia las luces en lo alto de la colina
La distancia te resulta ahora  tan extraña
La habitación en la oscuridad tan en calma


Deja que tu dolor sea mi pesar
Deja que tus lágrimas sean mis lágrimas también
Deja que tu coraje sea mi modelo
Que el Norte que encuentres será cierto

Cuando no haya más información inútil
Y la brújula se vuelva hacia ninguna parte
Que conozcas bien
Deja que tu alma sea tu piloto
Deja que tu alma te guíe
Deja que tu alma te guíe
Deja que tu alma te guíe
por tu camino

lunes, 31 de enero de 2011

El Centro Nagual

El Centro Nagual se ha convertido en un punto clave de mi desarrollo personal en los últimos meses. He aprendido mucho allí, y he encontrado excelentes terapeutas que me han mostrado mi realidad y me han acompañado con paciencia en mis excursiones por mi laberinto. Me he sentido arropada en todo momento por una buena energía y una mirada diferente que no he conocido en ningún otro sitio.
Siempre da vergüencilla enseñar a tus maestros tu trabajo, pero por más que me resistiese, tenía que acabar hablando de Nagual en el blog J Y no sólo por todo el conocimiento que me he llevado de allí, sino porque el propio centro se ha convertido en conocimiento a compartir.
Yoga, buenas terapias, autoconocimiento, formación, tranquilidad… en Nagual encontrarás todo eso envuelto en buen rollo, seriedad, cariño y sabiduría desde el mismo momento en que llamas por teléfono para preguntar. Tienen un portal web con un montón de contenidos interesantes, y sus completas newsletters se convierten en un oasis en el buzón de entrada de tu correo:

sábado, 29 de enero de 2011

Blade Runner (Ridley Scott, 1982)

“Más allá de la idea del bien y del mal hay un lugar, allí nos encontraremos.”
Rumi (poeta sufí, s.X)
A veces hay cosas que te fascinan y no sabes muy bien por qué. No eres capaz de elaborar un pensamiento que explique con palabras tu fascinación. Puede pasar el tiempo y un día, cuando te pones a investigarlas, comprendes por qué dentro de ti había algo que había captado la importancia de esa cosa y lo había hecho más allá del lenguaje. Puede que pasase a través de los símbolos, de arquetipos, o de una comprensión profunda más allá incluso de ellos. Siempre es una alegría poder verbalizar esa comprensión. Eso me ocurrió con Blade Runner.
Decir que Blade Runner es una peli de ciencia ficción, es ponerle una etiqueta tan limitadora como pobre a una de las grandes obras del Cine. Intentar explicar su grandeza en un post es igualmente absurdo, así que no voy a intentarlo. Voy a limitar Blade Runner, pero por otro sitio.
Los Ángeles 2019. La Tyrell Corporation ha creado unos seres artificialmente mediante ingeniería genética. Son los Nexus 6, seres de carne y hueso mejorados y producidos para realizar tareas difíciles para los humanos. Ante su gran fortaleza fueron creados con una medida de seguridad, una fecha de caducidad. Su duración es de 4 años. Han sido esparcidos por la galaxia y sometidos al dominio humano. Después de una rebelión en las colonias espaciales, fueron proscritos en la Tierra. Cuando unos cuantos de esos Ángeles caídos, expulsados por su Creador, quieren llegar hasta él, entender por qué fueron expulsados y ser readmitidos en la creación, esto es, librarse de su “fecha de caducidad”, Deckard –agente especializado- será el encargado de “retirarlos” (ése era el eufemismo que se usaba para “ejecutarlos”)
En el montaje del director de 2007 quedó claro que el propio Deckard era también un replicante, pero no lo sabía. Así pues, Deckard es el hijo aceptado del Creador, un Adán que debe cuidar de la Tierra frente a los Ángeles caídos, los replicantes expulsados.
Vamos a asistir a la escena final, la lucha entre Roy –líder de los caídos que ha matado a varias personas durante la película- y Deckard. Es la eterna  lucha del bien contra el mal. En Hollywood suele ganar el bien, pero esta lucha se despacha sin ganador, porque tanto Roy como Deckard se dan cuenta de que hay algo más que sus diferencias: se dan cuenta de que ambos comparten la Vida. Y cuando eso ocurre, por primera vez en toda la película, amanece en ese microcosmos (siempre reflejo del macrocosmos) que es Los Ángeles. La paloma, –símbolo de lo espiritual y de la paz por excelencia- asciende.
Una vez más, te invito a pensar sobre ello y te dejo con los protas (Harrison Ford y Rutger Hauer):

La excepcional banda sonora es de Vangelis, la fotografía de Jordan Cronenweth…  Blade Runner es una de esas pelis que te hacen entender por qué el Cine es el 7º Arte.

jueves, 20 de enero de 2011

Limitaciones

Introyecciones: dícese de aquellas creencias, supuestos o actitudes que hemos absorbido de otros sin digerirlos. Son todas aquellas cosas que otros pensaban (familiares, amigos, etc.. ) y que hemos integrado en nosotros sin cuestionarlas. Se suceden mayoritariamente en la infancia y determinan una gran parte de nuestro bagaje de pensamientos sobre el mundo. A partir de ellas, en innumerables ocasiones, elaboraremos incuso los nuevos supuestos que marcan nuestra vida como adultos.
Pero las introyecciones van mucho más allá del lenguaje:
Es conocido un estudio que se realizó con mamás y bebés en torno a las serpientes. Si una serpiente merodeaba cerca de una mamá con su bebé y la madre estaba tranquila –esto es: no tenía miedo a las serpientes- el bebé se quedaba tan tranquilo e incluso era capaz de jugar con el animal (a pesar de la fuerte carga arquetípica que posee una serpiente) En el caso contrario, si la mamá mostraba miedo, el bebé se aterrorizaba.
Heredamos pensamientos, patrones inconscientes, miedos e incluso fobias que no comprendemos y que un día aparecen como por arte de magia. Heredamos, en una palabra,  limitaciones. Quién sabe si éstas en su origen pertenecieron a nuestros abuelos, han sido transmitidas de generación en generación, y no son más que el fruto de una experiencia anacrónica y ajena que está condicionando hoy tu relación con el mundo.
Tal vez desees revisar tus creencias a ver si realmente son originales, elaboradas por ti mism@ con entera libertad, si realmente las elegiste tú o si vienen de bases heredadas. También es bueno replantearse si nos siguen siendo útiles o podemos cambiarlas. Quizás no tenga mucho sentido aferrarse a lo mismo que hace 5,20… 40 años, puesto que el ser humano se encuentra en constante evolución.
Sea como sea, y como rezaba en Templo de Delfos en el s.IV a.C : “Conócete a ti mismo”. Al menos, haz un repaso de tus dogmas y conócelos. Y si vas un paso más allá y te los re-planteas, estarás ejerciendo tu libertad interior. A veces resulta que los miedos no son nuestros, y sólo con mirarlos y comprenderlos, se marchan de un lugar que nunca les perteneció.
(Imagen:marcus74id)

viernes, 14 de enero de 2011

¿Quién baila?

Resulta que los estudios del cerebro mediante resonancia magnética han demostrado desde hace tiempo que el cerebro se ilumina en exactamente las mismas zonas cuando imaginamos una flor que cuando la estamos viendo, esto es: el cerebro no distingue entre real e imaginado… ¿quién distingue entonces?
Cierra los ojos. Mira hacia delante. Puesto que tus párpados están cerrados, ves todo negro. Mira esa oscuridad y contéstame a una pregunta, ¿quién ve? Ahora sigue leyendo y contéstame: ¿quién lee? ¿Dónde está lo común a las dos experiencias? ¿Quién oye? ¿Quién siente? Dale un instante a estas preguntas y tal vez conectes con una sensación nueva de ti.
La primera vez que escuché este tipo de preguntas las pronunciaba Deepak Chopra. Él las aprendió de otros. No en vano el método de la “autoindagación” o “vichara” era propuesto por Sri Ramana Maharshi en la primera mitad del siglo XX para ayudar a las personas a encontrar su verdadera naturaleza. Él decía que si te autoindagabas a menudo, que si te preguntabas quién miraba tras tus ojos, encontrarías primero a tu “yo”*, y que inevitablemente, si seguías la pista de ese “yo”, si buscabas su origen, acabarías descubriendo que ese yo se disolvía en algo mucho mayor de lo que pudieras imaginar. Pero vamos poco a poco, ¿quién está leyendo?
No dejes de autoindagarte porque la respuesta a cuál es tu verdadera naturaleza  nunca vendrá de otros. Otros te podrán ayudar, guiar, aconsejar o dar pautas, pero al final, serás tú el que te encuentres cara a cara con la Verdad más bella que nunca pudiste imaginar. Una verdad que cuentan te despoja de ti para convertirte en Ti.
*"aham-vritti”

martes, 11 de enero de 2011

Mil visitas

Hoy hemos superado las mil visitas a los artículos del blog, a poco de cumplir los dos meses. No sé si es mucho o poco, pero sé que no esperaba tanto.
Gracias a todos los que os echáis un baile por aquí de vez en cuando, a los que invitáis a otros a bailar, y a los que compartís vuestros pasos J

(Imagen :arakakingdoms)

viernes, 7 de enero de 2011

Oportunidades

Ocurre que cuando vivimos el presente y permanecemos atentos, empezamos a ver oportunidades que de otra forma, probablemente nos hubiesen pasado desapercibidas. Ocurre que al observar una oportunidad sabremos que es nuestra con todo nuestro cuerpo, sin atisbo de duda en la mente, con el alma tan clara como nunca. ¿Lo has sentido alguna vez? Estabas en el presente, plenamente por ese instante  y sabías que eso era para ti.
Ahora bien, ¿cuánto duró ese instante antes de que la mente se pusiera a dar vueltas, a generar dudas, a huir del "aquí y ahora"? Tus inseguridades inconscientes están ahí, y hacen bien, debes escucharlas, conocerlas y solucionarlas, para que la próxima vez permanezcas en el presente el tiempo suficiente como para dar el paso que la oportunidad requiere, y actuar en consecuencia con lo que realmente quieres. 
Dar el paso hacia la oportunidad te hará salir de tu zona de confort. Salir de tu zona de confort te obligará a observarte a ti mismo de una forma diferente. Vuelvas o no con las manos llenas de aquello que pensabas, te habrás conocido más, te habrás llenado de ti. Eso es bueno. Siempre.
Esta es la historia de Ross Viner, fan de Sting. Ross quería ser actor. Se enteró de que Sting en sus conciertos ese año estaba sacando a gente al escenario a cantar la canción  “I´m so happy I can´t stop crying” (“Estoy tan feliz que no puedo dejar de llorar”), vio su oportunidad de cumplir un doble sueño, decidió dar el paso y  se fue al siguiente concierto de la gira con su pancarta “I´m so happy I could Sing” (“Estoy tan feliz que podría cantar”). Y ocurrió: salió, cantó y se ganó a la gente (aunque Sting no le firmó la pancarta :). Ahora este vídeo tan divertido, que se emitió por televisión, forma parte de su currículum artístico:

viernes, 31 de diciembre de 2010

Wonderful Tonight (Eric Clapton, 1977)

Cuando desarrollamos nuestra capacidad de atención plena, y somos capaces de ver la belleza de la vida hasta en la carretera más desolada en esa hierba que ha crecido en un minúsculo hueco en el asfalto, entonces el mundo adquiere un sabor diferente, y el cuerpo reacciona – porque reacciona a todo- ante la belleza disminuyendo los niveles de cortisol (la hormona del estrés), respirando con mayor profundidad y serenidad. Si llegamos a amar la vida en un instante al verla reflejada tras los ojos de cualquier ser, el cuerpo generará incluso oxitocina, la hormona del amor, esa que se genera entre una madre y su bebé, la que permite que éste venga al mundo, la que se produce entre dos enamorados.
La belleza y el milagro de la existencia están ahí. Si las quieres ver, no tienes más que mirarte al espejo y preguntarte quién se oculta tras tu mirada. La belleza se esconde continuamente en lo cotidiano. Encuéntrala.
La historia de esta canción es muy sencilla: pareja que sale, ella se arregla y pregunta, “¿Estoy bien?” -Estás maravillosa –contesta  él. Van a una fiesta y al volver, a él le duele la cabeza, así que conduce ella. Cuando llegan a casa, ella le ayuda a acostarse. La conclusión: la noche ha sido maravillosa. ¿Por qué? Porque estaba impregnada de amor, porque el amor cambia la mirada ante el mundo, que se torna más bello que nunca ante los enamorados.

La cuestión es que el amor de una pareja es el reflejo del Amor de la Vida, que siendo Una, se expresa mediante dos. Cuando educamos nuestra mirada para encontrar lo bello, recorremos el camino en el otro sentido, y nos enamoramos de la Vida.
Mi deseo para esta nueva década es que recuperemos la capacidad de observar el milagro  de la Existencia. Feliz 2011. Gracias por leerme :)

miércoles, 29 de diciembre de 2010

¿Dónde estás?

¿Podrías contar el número de cosas que has hecho hoy pensando en otras? ¿Dónde te pasas la mayor parte del día? A lo mejor es más fácil contar las cosas que has hecho  con toda tu atención, conscientemente.
Creemos que estamos disfrutando una deliciosa comida y realmente estamos apenas disfrutando de un porcentaje ínfimo del sabor de un buen plato  Nuestra mente va  a la conversación, a la tele, a un periódico o a un pensamiento que nada tiene que ver con esa exquisita comida. Además, el hecho de poner tu atención en algo tan absorbente como una imagen televisiva, le restará eficacia a un proceso de digestión que comienza cuando das el primer bocado. El cuerpo funciona de forma óptima cuando nuestras acciones corporales integran a la mente.
Si pruebas a tomar un bocado con los ojos cerrados y la plena atención en el sabor, y te tomas tu tiempo para hacerlo, descubrirás un montón de matices y sensaciones diferentes. Si mantienes esa conexión con la acción de comer, aunque abras los ojos y sostengas una conversación ligera, irás integrando esos nuevos matices en tu percepción y la capacidad de disfrutar del momento, con lo que tu cerebro introducirá en el torrente sanguíneo una suave química del bienestar, que además, te proporcionará la suficiente tranquilidad como para determinar cuándo es suficiente y dejar de comer 
Este ejercicio de atención se puede trasladar a todas las áreas de tu vida. Si lo haces, poco a poco irás descubriendo una riqueza de matices, que, como con el sabor de la comida, te había pasado desapercibida. Y es que estamos acostumbrados –cada vez más-  a que nuestra atención se active sólo en los momentos intensos, con lo que nos perdemos todo el recorrido que va de uno de esos momentos a otro. Si caminas por la ciudad enchufado a un ipod y con la mente deambulando por otro sitio, te puedes estar perdiendo el brillo del sol en los árboles, la belleza de un edificio señorial o la sonrisa del niño que pasa en su cochecito y que es feliz simplemente por estar aquí. Cosas cotidianas que colorean cada momento aunque tú te empeñes en que ese trozo de la peli es en blanco y negro.
Poco a poco, la práctica de la atención en lo cotidiano, irá aumentando tu capacidad de concentración, de disfrute, tu sensación de bienestar y gratitud por el milagro de la vida y por los privilegios que disfrutas. Comprobarás que cuando estás presente, estás bien, porque sea cual sea la situación, estás ahí, respirando, vivo, agradecido y listo para actuar de forma eficaz.
“Zen es hacer una cosa cada vez”
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